Perder peso fácilmente

Mantener un peso saludable es motivo de preocupación en las sociedades de los países desarrollados, ya que la obesidad está relacionada con diversas enfermedades, a parte de los aspectos estéticos y psicológicos que comporta. El peso se regula mediante distintos mecanismos complejos relacionados entre si, que controlan por un lado lo que comemos y por otro lado el gasto energético.

En nuestros antepasados, tener depósitos de grasa era imprescindible para la supervivencia, ya que el cuerpo humano tenía grandes necesidades energéticas debidas al esfuerzo físico intenso y los escasos aislamientos térmicos de los hogares. Además, el acceso a los alimentos no estaba asegurado.
Sin embargo, en la sociedad de bienestar actual el exceso de depósitos de grasa se ha generalizado en gran parte de la población, suponiendo un problema sanitario muy grave. La obesidad mórbida es un problema con grandes repercusiones metabólicas, mecánicas y estéticas, y está asociada a un aumento de la mortalidad. La obesidad se está convirtiendo en los países desarrollados en la pandemia del siglo XXI.

Empieza a adelgazar sin pasar hambre

  • Confecciona una lista de la compra con los alimentos que necesitas y no hagas la compra con hambre. De este modo irás directamente a por lo que precisas y evitarás comprar productos que entran por los ojos y que, precisamente, son los que más calorías tienen: galletas, chocolate, patatas fritas, embutidos, quesos curados, etc.
  • Cuando comas, come. Intenta estar tranquila sin estar pendiente de otras cosas, mirando la televisión o leyendo una revista. Procura estar sentada, evitando comer de pie en la cocina o por la calle. Esto ayuda a evitar el picoteo que puede echar por tierra la dieta.
  • Come despacio, masticando poco a poco y saboreando los alimentos. No por disfrutar más de cada bocado se engorda más, al contrario, si comemos rápido, comemos más cantidad de comida ya que nuestro cerebro necesita al menos 20 minutos para recibir la señal de saciedad.
  • Cuando salgas a tomar un aperitivo, pide una cerveza sin alcohol o un refresco light. En las tapas evita los frutos secos, las aceitunas y las patatas fritas. En su lugar, pide unos mejillones, pulpo, almejas o berberechos, o un poco de jamón serrano.
  • Si sales a comer fuera de casa procura pedir de primer plato una ensalada o un consomé. De segundo un pescado o carne a la plancha con verduras de guarnición. Para postres mejor tomar fruta o yogur y si lo deseas puedes tomar una infusión o café.
  • Es posible que en casa tengas alimentos que no te conviene tomar. En este caso, mantenlos guardados en algún lugar donde no puedas verlos. Cuanto más alejados de la vista y de la mano, más obstáculos tendrás que saltar para caer en la tentación.
  • Si caes en la tentación de saltarte la dieta picando algo, comiendo de más en alguna celebración o por una crisis en nuestro convencimiento de perder peso, no tires la toalla. Es frecuente pensar que "ya que me lo he saltado, para que voy a seguir esforzándome, total, ya lo he echado todo a perder". Si caes en la tentación, borrón y cuenta nueva.
  • Conforme veas que pierdes peso y que tus esfuerzos tienen resultado, tu voluntad se irá reforzando cada vez más al ver que estás consiguiendo tu objetivo deseado: una mejor figura y una mejor salud.

Huye de las diestas milagro para adelgazar

La mayoría de las dietas milagro son muy bajas en calorías, por lo que pueden ocasionar un déficit en vitaminas y minerales. Son dietas monótonas y aburridas, perjudiciales para la salud física y mental. Por otra parte, este tipo de dieta favorece el efecto rebote, recuperándose rápidamente el peso perdido. Además, no se aprende a llevar una dieta saludable y se vuelve a las costumbres anteriores por lo que se vuelve a engordar.
Las características que nos pueden hacer sospechar que nos encontramos frente a una dieta o producto milagro son, entre otras, las siguientes:

  • Prometen resultados rápidos y/o mágicos, de más de 5 kg al mes.
  • Prohíben el consumo de un alimento o grupo de alimentos.
  • Contienen listas de alimentos “buenos” y “malos”.
  • Exageran la realidad científica de un nutriente.
  • Aconsejan productos dietéticos a los que se atribuyen propiedades extraordinarias.
  • Contienen afirmaciones que contradicen a colectivos sanitarios de reputación reconocida.

¿Cómo podemos ayudarte en Dieta Rubinat?

  • Perderás peso con una dieta personalizada.
  • Descubrirás los secretos para comer saludablemente.
  • Observarás cómo evoluciona tu peso con los recursos online que te ofrecemos.
  • Ponemos a tu disposición hasta 300 recetas saludables.
  • Nos tienes a tu lado 24 horas al día.

Preguntas frecuentes

¿Tendré que pesar los alimentos? Te recomendamos que los primeros días peses la carne, el pescado y el pan hasta que te hayas familiarizado con la medida de la ración. Hay otros alimentos que están expresados en medidas prácticas como, por ejemplo, un vaso de leche, una cucharada sopera de aceite, un cucharón de arroz ya cocido, etc.

¿Por qué engordo si apenas como? La cuestión no es comer menos sino ingerir menos calorías. El fast food, por ejemplo, se caracteriza por alimentos que no sacian aunque tienen muchas calorías. Y si tienes la costumbre de picar entre horas, terminas comiendo alimentos con un alto valor calórico por lo que será difícil adelgazar. Al final puedes tener la sensación de haber comido poco, en cantidad de comida, pero haber consumido muchas calorías.

Como muy sano pero a veces no puedo evitar un atracón. ¿Por qué me pasa esto? Lo malo de las dietas estrictas es que, al cabo de un tiempo, disparan el riesgo de atracones. ¡Pásate a una dieta menos drástica! El equipo de dietistas-nutricionistas de Dieta Rubinat elaborará tu dieta teniendo en cuenta tus gustos y preferencias. Perderás peso más despacio, pero con más probabilidades de éxito a la larga. ¡Piensa que un solo episodio de atracón puede arruinar toda una semana de grandes esfuerzos!